18.5.10

[Reflexiones] Historia de un doctorante en Buenos Aires, capítulo N


Bajo este lema es como se debate en las calles la propuesta local (que también se debate en México y  no sé cuántos países más) de reducir la edad penal...

En mis diarios recorridos entre la calle Ayacucho, sede de FLACSO  (Ay Bolívar, si supieras cuántas cosas han hecho con este nombre...) y mi sede, cruzo por zonas cercanas al Congreso argentino, espacio del continuo debate  entre las diferentes fuerzas políticas.  Ahí, los militantes pegan y pintan en ventanas, paredes, paradas de autobús y hasta en el piso, sus consignas, esperando éstas sean tomadas en cuenta por el pleno. 

Otra de las que han aparecido es: "Procesan Sancho, señal de que avanzamos"... pero esa, ya la explicaremos luego.



Hoy nos ocupa algo mucho más interesante (Bué....!!! tal vez no... ) : la sexta sesión del taller de tesis y su cuasi proceso terapéutico y catártico para estudiantes doctorantes y soñadores del galardón suma cum "laudíco" que les hará llegar hasta las más altas cumbres del Olimpo académico. 

Uno se pone en círculo (u elipse, no seamos tan perfeccionistas) de manera que se puedan estudiar los gestos de los presentes y se logre mirar frontalmente  a los elegidos del día, aquellos que hoy contarán y explicarán porqué han decidido lo decidido y terminarán preguntándose si en verdad lo han pensado como lo explicaron, y si lo harán como les recomiendan o mejor volverán a su idea inicial... pero con otras palabras. ¡Vaya necedad, la del ser humano!

Durante las sesiones sostenidas se nota cómo las actitudes van cambiando:  hemos  pasado del blanco  aterrado, al rosa dubitativo; como cuando Atlas comenzó a habituarse al peso del mundo que llevaba en sus hombros, nos acostumbramos a esta nueva realidad.  Si primero decíamos ¿Qué hago acá? Ahora nos preguntamos cómo haremos para soportar el peso, pues uno se va haciendo (como aquella metáfora explicativa de la pasividad humana que circula en la red y que nos compara con ranas) medio mártir, medio valiente, medio faquir...  como que esto comienza a gustarnos y trocamos la reacción de correr por la de permanecer.  

Pareciera como si poco a poco fuéramos aceptados en el Clan: tímidamente comenzamos a decir "proto-positivismo..." "...epistemológicamente..." y algunos (los más osados) ya se sueltan con un suave "ontolo...¿qué?"  Los términos se van haciendo sabores que la lengua ya paladea (como la tercera Inka Cola que me tomé) y nos ayudan a superar el rito de paso de todo grupo: di " 'Fantomás es amigo de Alí Baba' después de tocar 5 veces en la puerta y podrás entrar a la Cofradia de la Fugazetta, el grupo de los iniciados de la flacsología templaria" (Uy! acá Eco me tiene tomado del subconsciente). 

Parece que la sorpresa y el balde de agua fría ya pasó: "has conseguido poner tus ideas en mi idioma, puedes pasar al grado siguiente: ahora cuéntame cómo harás para conquistar  el Santo Grial". Poco a poco uno nota cómo cada uno va amueblando su trinchera quinquenal y preparando la batalla de los 5 años; comenzando a conjeturar (¿cuando uno conjetura es porque se está volviendo investigador, se siente menos estresado o es que está tan perdido que prefiere evadir la realidad?). 

¿Por qué nos reunimos alrededor de ese círculo para hablar de la perfección del proyecto cuando aún no hemos visto una muestra de cómo debe hacerse? ¿Será porque hacer un proyecto de tesis "basándote en uno ya aprobado" sería  como si alguien te diera, antes de que lo intentes, la solución para separar las dos piezas de ese juego que venden en la calle por 10 pesos? ¿qué harías después?

¡Cómo me gustaría tener a Umberto el Grande para que me explicara la semiótica de los tesistas! Para que me ayudara a discernir hasta dónde esto es un constructo de aquellos que se burlaba Kuhn cuando decía algo así como "la investigación no es sino nuestro devoto y caballeresco esfuerzo por poner la realidad en las 'cajas' que nos da la educación profesional"; ¡cómo me encantaría estar en una  clase con Rist para que todos pudiéramos comprender que por más que intentemos, será difícil romper con una hegemonía a menos que en verdad comencemos a dudar y dudar y nos demos el espacio de crear, de escuchar, de "Se laisser aller" (dejarse ir... dejarse llevar) y de salir de la caja, de abrir y soñar sin calificar...  

... pero Eco está en las novelas, Rist en el IIED y nosotros estamos en otra ontología ¿la habré usado bien? ¡Que sigas teniendo una buena semana!

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