30.11.15

[Road Story] Pero la esencia se mantiene...

El tema de la "esencia de uno" fue motivo de discusión durante buena parte del fin de semana. Un fin de semana sin duda particular porque reunió a dos viejos amigos en un viaje que trajo reminiscencias y discusiones pendientes. El resultado es este post, que utiliza el anecdotario personal para debatir si después de muchos años seguimos siendo los mismos.

La primera moto que manejé era una Vespa Piaggio de 40cc. La compró mi padre porque quería ir en ella al trabajo, pero pronto se dio cuenta que hacía frío, que el motor era pequeño y que era mejor dejarla en casa. Así aprendí a cambiar bujías, mezclar gasolina y aceite y darme los primeros golpes. Tenía nueve años.

23.11.15

[Reseñas] Dos libros, un Campari y unos días de vacaciones: Herejes, de Leonardo Padura y Vicio Propio, de Thomas Pynchon

Noviembre me ha tenido fuera de casa y con muchas novedades. Después del acelerado paso por Guyana que es aún un capítulo sin terminar, me moví a la Riviera Maya que sin duda es otro capítulo en sí misma. Si bien pienso abordar el tema de sus personajes, congresos e historias pronto, por ahora solo dedicaré un tiempo a un par de recomendaciones bibliográficas de vacaciones. Porque también de vacaciones vive el hombre: Herejes, de Leonardo Padura y Vicio Propio de Thomas Pynchon.

Herejes, de Leonardo Padura.
Leer a Padura es para mí como regresar un poco a Fantomette o Tintin. Es divertido y atrayente, aunque no constituye lo que llamaría literatura de alto nivel. Por supuesto, reconozco que "El hombre que amaba a los perros" es una excelente obra en la que cuenta con lujo de detalle la vida de Trotsky y la enlaza con la de Ramón Mercader, su asesino, pero al mismo tiempo pienso que sus otros relatos pierden fuerza, pasión y contenido histórico. 

Su personaje principal, el policía Mario Conde (casi un detective al estilo americano) siempre resuelve líos intrincados en los que las historias de cada libro se entrelazan, haciendo que casi se vuelva una obra de fascículos coleccionables (de ahí mi referencia a Tintin o Fantomette). Y no es que eso sea malo o aburrido, pero digamos que lo lleva a eso que los escritores hacen con frecuencia: repetirse tras haber encontrado una fórmula que les permite imprimir y comer. Nada malo en eso, solo lo considero inversamente proporcional a la creatividad. 

14.11.15

[Viajes] Fort Island, Guyana, o el mundo de Asha

Asha es una niña de unos 8 años. Viste una blusa amarilla y una falda negra con olanes. Tiene el cabello peinado en una casi perfecta cola de caballo y se nos acerca en cuanto nos ve llegar. Saluda a nuestro guía de manera bastante familiar y se une a nuestra visita al Fuerte Zeelandia, o Fort Island, como lo llaman ahora. Hace días que tengo su mirada y la historia de su vida clavada en la mente. Me hace pensar en turismo, en Guyana y en la palabra grosera: "desarrollo". 

Es la misma mirada que he visto en Cotahuasi, Cancún, Ayacucho o muchos de esos lugares "turísticos" de mi América Latina: ojos negros, profundos y brillantes que interrogan y hablan; ojos que cuentan una historia, hablan de ganas de cambio y de una mejor vida -o por lo menos diferente. Historias de niños que se encuentran con "el desarrollo" y se convierten en sus víctimas o héroes. Los soldados del frente, la infantería. ¿Será por eso que se usa ese término castrense?

El mundo de Asha es una isla que ni siquiera tiene una calle; tampoco circulan autos, bicis o motos. Es tan pequeña que solo tiene un andador, unas 6 casas y dos construcciones del siglo XVIII. Ahí, en 1744, los holandeses que llegaron antes que los ingleses construyeron un fuerte. En las puertas del Essequibo, uno de los más grandes ríos de Guyana, hoy país independiente que no llega a ochocientos mil habitantes. La isla no debe tener más de dos kilómetros de largo y trescientos metros de ancho. Asha tiene cinco hermanos más. Ella es el sandwich: ni la más pequeña, ni la más grande, pero hoy es la mayor, pues los primeros dos ya abandonaron la isla del castillo abandonado. 

13.11.15

[Investigación en Turismo] Entre los grandes, los mexicanos, quienes menos vacaciones tenemos: Euromonitor International

Interesante reporte de Euromonitor International, que en su reporte 2015 nos cuenta, entre muchas otras cosas, que los mexicanos -entre los países grandes-, somos los que menos vacaciones tenemos. Justo cuando tomar vacaciones es un mecanismo de relajo, recuperación de fuerzas y posibilidad para pensar e innovar.

¿Qué dices de esto?  El reporte completo, lo puedes bajar acá (Te pedirán que te registres, pero es gratis y vale la pena).  Y checa los destinos más Hipster... si eres uno de ellos ;-)